Política editorial y grados de evidencia
«Diseñado», «implementado», «verificado» y «operado» no son sinónimos. Un texto técnicamente riguroso debe decir cuál de esas afirmaciones puede sostener.
1. Estado editorial
Cada material pertenece a una de estas categorías:
| Estado | Significado |
|---|---|
| Consolidado | Expone invariantes o decisiones cuya vigencia ha sido contrastada con la arquitectura actual. |
| En evolución | Describe una dirección parcialmente implementada o con contratos todavía sujetos a cambio. |
| Investigación | Presenta una hipótesis o propuesta. No equivale a una función disponible. |
| Histórico | Conserva una decisión superada porque explica un aprendizaje relevante. |
La cabecera utiliza exactamente una de esas cuatro categorías. El alcance y la madurez técnica no se añaden como variantes del estado: se declaran por separado como estado de implementación y grado de evidencia.
2. Grado de evidencia
El estado editorial no sustituye la evidencia. Cuando sea relevante, el texto debe diferenciar:
- Fundamento conceptual. La idea está respaldada por literatura, estándares o experiencia documentada.
- Diseño aceptado. Existe una decisión arquitectónica explícita.
- Implementación observada. El comportamiento aparece en el código de la revisión examinada.
- Verificación automatizada. Hay pruebas que ejercitan el contrato descrito.
- Validación operativa. Existen observaciones controladas del sistema en ejecución. No se presume a partir de la mera existencia de código.
Una publicación puede tener gran valor conceptual y, al mismo tiempo, declarar que su implementación es parcial.
3. Unidad editorial mínima
Todo texto publicable incluye:
- un resumen inicial;
- al menos un extracto destacado;
- propósito y alcance;
- secciones con títulos informativos;
- límites o cuestiones abiertas;
- referencias al final;
- estado editorial y fecha de revisión cuando describa ALLAN;
- estado de implementación y grado de evidencia cuando haga afirmaciones sobre capacidades de ALLAN.
No se incluyen autoría ni paginación.
4. Tratamiento de las fuentes internas
Los documentos internos se consideran material primario sobre las decisiones de ALLAN, pero no una verdad automática sobre el estado del producto. Antes de editar se comprueba:
- si el documento se declara propuesta, plan o implementación;
- si otro texto lo amplía o sustituye;
- si los contratos citados siguen presentes en la arquitectura;
- si una afirmación corresponde a código confirmado, a una prueba o a una intención futura;
- si contiene información que no debe trasladarse al ámbito público.
La redacción pública conserva, siempre que sea posible, la tesis, el orden lógico y las formulaciones originales. Se reescribe cuando es necesario para eliminar coordenadas internas, reconciliar estados o hacer explícita una limitación.
5. Fuentes externas
Las afirmaciones añadidas durante la edición deben poder rastrearse. Se aplican estas reglas:
- fijar la versión de protocolos y estándares;
- distinguir un artículo revisado por pares de un preprint;
- no trasladar resultados de un benchmark a ALLAN;
- no citar cifras sin conservar su método y contexto;
- fechar precios, modelos y capacidades que puedan cambiar;
- preferir el DOI, las actas oficiales o la especificación normativa;
- señalar cuándo una fuente pertenece a un proveedor con interés comercial.
6. Seguridad y privacidad
La publicación de una arquitectura no debe aumentar innecesariamente su superficie de ataque. Se conservan los principios de seguridad —mínimo privilegio, separación de responsabilidades, trazabilidad, aprobación y tratamiento del contenido externo como no confiable—, pero se retiran secretos, topologías, rutas privadas, formatos de credenciales y carencias operativas explotables.
En memoria se exige además distinguir entre utilidad técnica y legitimidad del tratamiento: procedencia, finalidad, retención, rectificación, borrado y aislamiento no pueden reducirse a un problema de recuperación semántica.
7. Revisión y mantenimiento
Una publicación que describa comportamiento de ALLAN debe revisarse cuando:
- cambia el motor de ejecución o un contrato de persistencia;
- se sustituye una fuente de verdad;
- cambia la semántica de autorización o aprobación;
- se actualiza un protocolo externo citado;
- una propuesta pasa a estar implementada;
- aparece evidencia que contradice una afirmación anterior.
El mapa de procedencia registra la base editorial de cada pieza. Las correcciones sustantivas deben modificar tanto el texto como ese mapa.
Referencias
- NIST, AI Risk Management Framework 1.0, 2023.
- NIST, Generative Artificial Intelligence Profile, 2024.
- W3C, PROV-O: The PROV Ontology, Recomendación del W3C, 2013.